¿Qué ocurre en una sesión de Hosinsul?

Del movimiento físico al aprendizaje vital

Aprender a defenderse no es solo saber golpear; es saber cuándo soltar, cómo caer y de qué manera transformar la energía del conflicto en una oportunidad

Comienza la sesión. Empiezas moviendo las muñecas, tomando conciencia de articulaciones que apenas recordabas que estaban ahí. Lo que parece un simple calentamiento es, en realidad, el inicio de una nueva forma de comunicarte con el mundo. Bienvenidos a Hosinsul Experience: un recorrido por cinco pilares fundamentales donde la técnica física es solo el vehículo para un aprendizaje mucho más ambicioso. Desde el arte de caer sin hacerse daño hasta la estrategia de usar la energía del oponente a tu favor, descubre cómo las artes marciales  te preparan para los retos que te plantea la vida.

1. Calentamiento: La toma de conciencia como herramienta de comunicación

En el calentamiento se hacen una serie de ejercicios orientados a no lesionarte en el transcurso del resto de la sesión; y además, con el tiempo, se fortalece el cuerpo, se mejora el equilibrio, y se desarrolla la coordinación.

Durante el calentamiento, se realizan ejercicios distintos a los que solemos estar habituados, y nos acerca a una toma de conciencia de nuestro propio cuerpo, descubriendo movimientos y estiramientos que no hemos realizado antes en la vida. La toma de conciencia de nuestro cuerpo es una herramienta muy poderosa en el ámbito de la comunicación. Si no tenemos conciencia de nuestro cuerpo, no tenemos un control de lo que estamos comunicando.

2. Calentamiento: La toma de conciencia como herramienta de comunicación

Las técnicas de cáidas se basan en corregir y mejorar ciertos instintos para reducir cualquier daño a la hora de caer hacia delante, atrás, lateral, etc. Por ejemplo, si tropezamos hacia delante, nuestro instinto es poner las manos para proteger nuestra cara (parte vulnerable), pero corremos el riesgo de lastimarnos las muñecas contra el suelo. En Hosinsul practicamos la caída frontal utilizando los antebrazos, preservando así una posible rotura de muñeca

Las personas aprenden cosas para avanzar, pero a veces el recorrido se agota. Es entonces cuando en ocasiones debes desaprender para reaprender cosas en otro sentido que te llevarán más lejos.

3. Salidas: La inteligencia de elegir qué batallas pelear.

En muchas artes marciales donde se trabaja la defensa personal a partir de un agarre, lo primero que se aprende es a escaparnos de ese agarre. Si te tienen agarrado es más fácil que te golpeen de manera certera. Si conseguimos soltarnos podremos leberanos; para escapar o contratacar.

En la vida muchas veces nos vemos envueltos en conflictos. Debemos discernir si nos merece la pena enfrentarnos a ese conflicto, o por el contrario evitar la confrontación y no entrar en discrepancias; saliendo del conflicto de la manera más aséptica y eficiente.

4. Golpeos: La agresividad canalizada como fuerza positiva.

En las sesiones de Hosinsul también se trabajan formas básicas de golpeo que no requieren una preparación muy exigente. Se utilizan manoplas para que los participantes puedan golpear con toda la fuerza y agresividad posible.

Aprendizaje vital: en la sociedad actual la agresividad se asocia como algo negativo; sin embargo, Dios nos ha dado este don también. Es decir, si utilizamos la agresividad para un buen fin, igual la agresividad no es tan mala. Por lo tanto, aplicar una agresividad controlada en situaciones específicas puede ser la conducta adecuada para evitar males mayores

5. Técnicas: Transformar amenazas en oportunidades de crecimiento.

En las sesiones Hosinsul se practican técnicas en las que se aprovecha la energía del contrario utilizando la propia mecánica del cuerpo humano.

¿Cómo podemos transformar amenazas en oportunidades? ¿Cómo podemos transformar las cosas malas en impulsos para el crecimiento personal? Ejemplos:

  • La incertidumbre y el miedo al futuro son energías que se pueden canalizar para definir retos.
  • La tristeza puede ser una “parada técnica” para la reflexión
  • La envidia puede ser una inspiración para tener modelos de referencia y aprender de otros. La envidia funciona como brújula; te indica lo que quieres y lo que no tienes
  • El Aburrimiento como motor de la Creatividad
    • Hoy en día lo evitamos mirando el móvil, pero el aburrimiento es vital.
  • El Miedo como preparación y respeto
    • Mucha gente cree que ser valiente es no tener miedo, pero eso es ser temerario.
    • El miedo bien gestionado se convierte en prudencia.
  • La Frustración como indicador de Método
    • «Tus expectativas no coinciden con tus resultados actuales».
    • La ventaja: Te dice que el camino actual no funciona. La frustración es la señal para dejar de hacer «más de lo mismo» y empezar a cambiar la técnica. Te obliga a ser humilde y buscar un entrenador o un método nuevo.
  • La Culpa como pegamento social
  • Es un mecanismo de corrección de rumbo. Sin culpa, no habría reparación. Te permite pedir perdón, compensar el daño y fortalecer una relación que, de otro modo, se habría roto.
  • Vergüenza Escondernos. Identificar qué estándares sociales nos importan de verdad.
  • Soledad Llenarla con ruido/redes. Buscar conexión auténtica o aprender a disfrutar de la propia compañía.
  • Arrepentimiento Castigarnos. Extraer la lección para no repetir el error en el futuro.

Igual que en el gimnasio el músculo crece cuando se rompe un poquito (estrés mecánico), nuestra mente crece cuando gestionamos estas emociones «pesadas».

¿Estás listo para vivir tu propia experiencia? La defensa personal no es solo una técnica, es una actitud ante la vida. Si quieres descubrir cómo fortalecer tu cuerpo y tu mente de manera simultánea, te invitamos a dar el primer paso.

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